Cilicia: nuestra pequeña patria

"Cuando las puertas de la esperanza se abran y el invierno huya de nuestra tierra, de la hermosa tierra de nuestra Armenia./Cuando brillen sus dulces días y cuando la golondrina regrese a su nido./Cuando los árboles se cubran de hojas ansío ver nuevamente a mi Cilicia: el mundo que me dio el sol"
Así describió el poeta medieval armenio Nahabed Kuchag su amor por aquella pequeña tierra, por aquella pequeña patria llamada Ghiliguiá.
El reino armenio de Cilicia (en armenio, Ghilighiá) fue un dominio formado durante la Baja Edad Media por nobles armenios refugiados que lograron huir de la invasión de los turcos selyúcidas que vencieron a las fuerzas del Imperio Bizantino en la batalla de Manazkerd (1071).
El nuevo reino fue fundado en la región sudoriental del actual territorio de Turquía sudoriental y conformó un Estado independiente entre los años 1078 y 1375.
El reino de Cilicia (Ghilighió Haigagán Takavorutiún) fue fundado en 1198 por el príncipe Rupén I, quien dio origen a la dinastía de los Rupénidas, una rama menor y lateral de la antigua familia real de los Bagrátidas (Pakraduní), quienes habían ocupado los tronos de Armenia y de Georgia en distintos momentos históricos.
Al fundar su reino, el príncipe Rupén estableció la ciudad capital en Sis (actualmente Kozan), en la provincia de Adaná.
En 1226, la corona pasó a la dinastía rival, los hetumianos, a través del segundo marido de Isabel, hija de León, quien había sido entronizado rey con el nombre de Haitón I. A medida que los mongoles conquistaban vastas regiones de Asia Central y Oriente Próximo, Hetum y sus sucesores buscaron crear una alianza armenio-mongola contra sus comunes enemigos, los califatos musulmanes y, en especial, los mamelucos.
En los siglos XIII y XIV, los estados cruzados de Jerusalén, Hetesia, Trípoli y Antioquía así como el Iljanato mongol de Persia se desintegraron y el reino armenio se quedó sin aliados regionales. Tras los implacables ataques de los mamelucos en Egipto en el siglo XIV, el reino armenio de Cilicia- por entonces bajo el dominio de la dinastía Lusignan y sumido en un conflicto religioso interno- finalmente cayó en 1375

El reino armenio de Cilicia fue un importante y poderoso aliado de las principales potencias europeas durante las Cruzadas, considerándose a sí mismo como el bastión de la cristiandad en Oriente. Caído el antiguo reino armenio de los Bagrátidas en manos de los turcos selyúcidas, Cilicia se convirtió en un faro de la cultura y de la identidad nacional para todos los armenios.
Esta es, en resumidas cuentas, la razón por la cual Cilicia es, para los armenios nacidos en Aintab, nuestra pequeña patria, nuestro pequeño mundo. Así la nombraban y honraban nuestros combatientes en una de las estrofas de la marcha que cantaban en las barricadas que levantaron en su Ciudad para resistir el zarpazo de los kemalistas turcos y así, inalterada, llegó hasta nosotros: "Ay, patria mía, tú, Cilicia/ ¡Límpiate tus lágrimas del pasado! Que por amor a ti y a tus penurias/Supo morir el armenio aintabstí."
