Aintab: apuntes para turistas

Aintab es considerada una de las diez ciudades más antiguas del mundo: según respetados estudios arqueológicos su antigüedad data de alrededor del año 3.650 a.C. Se encuentra ubicada en el sudeste de Turquía, a 1.100 kilómetros de Estambul y 600 kilómetros de Ankara pero los mayores lazos culturales y políticos de la ciudad durante el imperio otomano, tuvieron lugar con Alepo: Aintab -al igual que Marash y Urfa- formó parte del Valiato de Alepo hasta que este fue disuelto, en 1918.
El 8 de febrero de 1921, cuando concluyó la epopeya de los armenios y se produjo la retirada definitiva de los franceses, el Congreso kemalista establecido en Ankara alteró su nombre milenario y original y la denominó Gaziantep("Aintab, la veterana") como se la conoce hoy en día.
La ciudad –que es capital de la provincia homónima- tiene una superficie de 2.138 Km2 y una población que ya supera los dos millones de habitantes, en su mayoría turcos. Su administración contempla la existencia de dos distritos municipales: Şahinbey y Şehitkamil.
La presencia de armenios en Aintab –al igual que en el resto de las ciudades y regiones que forman parte de la Anatolia central- es de muy antigua data. En 965 el emperador bizantino Nicéforo II Focas expulsó a los musulmanes de la región y estimuló a los armenios a repoblarla. Este fue el origen del reino armenio cristiano de Cilicia (Ghiliguiá), del cual Aintab formaba parte.
Hacia fines del siglo XIX y principios del XX, la ciudad era considerada uno de los principales centros intelectuales del Imperio Otomano. Allí los misioneros protestantes norteamericanos fundaron, entre 1874 y 1880, dos célebres instituciones: el Central Turkey College, donde se formó una brillante generación de profesionales armenios y el American Hospital of Aintab, fundado por el doctor Fred Shepard.
Los edificios originales de estas dos instituciones aún existen, aunque el College no funciona como tal desde principios de la década de 1960, y el hospital de Shepard fue rebautizado como Amerikan Hastanesi.
El barrio armenio de Aintab, escenario principal de la heroica autodefensa de 1920-1921 se mantiene, a grandes rasgos, tal como era en aquellos años. Cuando uno recorre sus estrechas calles pavimentadas con adoquines descubre esa presencia familiar que no pudo ser borrada, pese al constante negacionismo oficial.
En el número 10 de la calle Noter se encuentra el café Papyrus. El visitante ocasional podrá hallar allí un amplio patio con una docena de mesas bien dispuestas bajo la sombra generosa de una parra varias veces centenaria.
En cualquier momento del día se congregan en ese lugar hombres y mujeres que van allí a conversar, a jugar al tavlí, a atender sus negocios o, simplemente, a disfrutar de un té con canela y clavo de olor. El patio del café está rodeado por una planta alta, a la que se puede acceder a través de una escalera endeble. Allí arriba hay una casa casi a punto de derrumbarse. Los pisos de madera crujen al paso más liviano, las paredes -que, en otro tiempo, estuvieron revestidas con estupendos papeles- destilan su humedad acumulada por décadas. Una máquina de coser abandonada al óxido es el único mobiliario que testimonia que allí, alguna vez, existió vida. Toda esa estupenda finca, el patio incluido, perteneció hasta poco antes de 1921, a los Nazarian, una de las más acaudaladas familias de Aintab.

A escasas cuadras del café el visitante podrá encontrar la antigua iglesia armenia de la Santa Virgen (Surp Azdvadzadzin). Construida entre 1873 y 1892 por el arquitecto Sarkís Balian fue el centro religioso armenio de la ciudad. Quien la visite hoy en día la verá convertida en la mezquita de la Liberación (Kurtulus Camii).
Dentro de los límites del antiguo barrio armenio se encuentra otra iglesia armenia, mucho más antigua que la de la Santa Virgen: es la iglesia de Surp Bedrós (San Pedro) o, como le dicen los turcos. Aziz Bedros Kilisesi, construida entre los años 1723-1730.
La historia reciente de esta iglesia es fascinante: luego del éxodo masivo de los armenios a partir de 1921, Surp Bedrós quedó abandonada. En los años sucesivos, el templo sirvió las veces de establo y de depósito hasta que quedó sepultada bajo los escombros. Así, simplemente, un día desapareció de la vista de todos los habitantes.
Recién en el año 2005 la municipalidad de Gaziantep encaró una obra de apertura de nuevas calles. Al remover la tierra encontraron los restos de la iglesia sepultada. La exhumaron y hoy funciona allí el centro cultural "Ömer Ersoy". A diferencia de la iglesia de la Santa Virgen, la de Surp Bedrós conserva en su frente numerosas inscripciones escritas con caracteres armenios, lo que da cuenta de su inconfundible origen.

El bazar de cobre de Aintab (Bakircilar Carşisi) es otro de los lugares donde el visitante puede ver cómo los artesanos trabajan con destreza las láminas de cobre que -fragua, mazo y cincel mediante- se transformarán en copas, vasos, cafeteras o bandejas. Cuando el viajero establece cierta confianza con alguno de estos trabajadores, sobre todo con los más viejas, podrá obtener una inesperada confesión: "los turcos -dirán ellos- aprendimos de los armenios el oficio de trabajar el cobre".

A poco menos de 50 km. de Aintab se encuentra la antigua ciudad helénica de Zeugma. Fue fundada a orillas del río Éufrates por Seleuco Nicátor, destacado general del ejército de Alejandro Magno y fundador del imperio seléucida, alrededor del año 300 a.C. El nombre de la ciudad significa y proviene del "puente de barcas" que era utilizado por sus antiguos habitantes para cruzar de una orilla a la otra del río.
Desde sus comienzos Zeugma fue una importante ciudad por su ubicación estratégica en la Ruta de la Seda –que unía a Antioquía con China- y que, en su período de mayor esplendor, llegó a albergar a 80.000 habitantes.
En el año 162 a.C. el gobernador Mitrídates Calinico se sometió al rey Dikrán II "El Grande"y Zegma pasó a formar parte del reino armenio de Comagene. Casi dos siglos más tarde la ciudad fue conquistada por los romanos, que la anexaron a la provincia de Siria.
Alrededor del año 2000, las autoridades turcas decidieron realizar importantes obras de ingeniería hidráulica en la vieja ciudad de Zeugma, que hasta el día de hoy se encuentra parcialmente inundada.
Con las primeras excavaciones que allí se realizaron surgieron los antiguos tesoros que habían permanecido enterrados durante siglos: las ruinas de las antiguas villas romanas y, con ellas, los actualmente célebres mosaicos que fueron trasladados a la ciudad de Aintab, distante a 45 kilómetros del emplazamiento original de Zeugma.
El museo de mosaicos de Zeugma fue inaugurado en la ciudad de Aintab en septiembre de 2011 y es el más grande el mundo en esta temática. El complejo donde se asienta el museo conforma una superficie de cerca de 40.000m2, de los cuales 30.000 m2 están cubiertos. Su administración depende del Instituto de Arqueología de Gaziantep.
Si bien se han recuperado obras de notable valor, una parte de ellas ha sido vandalizada durante años, o vendida ilegalmente a coleccionistas privados. Sin embargo, hoy podemos apreciar en sus cuidadas instalaciones bellas obras que los arqueólogos y curadores fueron bautizando con nombres propios: "Eros y Psiqhe", "Perseo y Andrómeda", "El triunfo de Dionisio" o "La Joven Gitana" (Çingene Kızı), una figura que evoca a una de las ménades dionisíacas y que, hoy, se constituido en la marca distintiva de Aintab.
Pero no solo se trata de mosaicos: allí también se exponen esculturas, objetos funerarios y columnas que expresan el arte de las tres principales civilizaciones clásicas de Occidente: Grecia, Roma y Bizancio.
